Cómo elegir las mejores sillas de oficina por menos de 100 $
Intentar configurar la oficina correctamente mientras se trabaja desde casa no se trata solo de comprar una silla cualquiera. El problema es que una silla mal elegida o un ajuste incorrecto pueden dejarte con dolor después de un largo día. Si te empiezan a doler la espalda o el cuello, o si notas que tu postura no es la adecuada incluso después de trabajar, quizá sea hora de revisar la configuración de tu silla. Los ajustes pueden marcar una gran diferencia y, a veces, bastan unos pocos retoques para convertir un asiento normal en tu nuevo lugar favorito. Además, saber cómo ajustar tu silla puede ayudarte a evitar problemas mayores en el futuro. Así que, si te preguntas por qué sigues sintiéndote mal de espalda o por qué tu nueva silla ergonómica no te sienta del todo bien, no te preocupes: probablemente se pueda solucionar con unos sencillos pasos o cambios de configuración. Aquí tienes lo que debes probar antes de tirar la toalla o derrochar en una nueva.
Cómo solucionar problemas comunes de comodidad y soporte en sillas de oficina
Ajuste la altura y la profundidad del asiento
- Primero, revisa la altura del asiento. Debe estar colocada de manera que tus pies estén apoyados en el suelo, con las rodillas a aproximadamente 90 grados. Si tus pies cuelgan o tus rodillas están más altas que tus caderas, suele ser señal de que está demasiado alto o demasiado bajo.
- Muchas sillas tienen una palanca debajo del asiento, a menudo etiquetada como «Altura del asiento» o algo similar.Úsala para encontrar una posición cómoda. En algunos modelos, es posible que tengas que levantarla mientras estás sentado o presionar un botón y luego sentarte para ajustar la altura correctamente.
- Además, fíjate en la profundidad del asiento. Tu espalda debe descansar contra el respaldo, pero debe haber entre 5 y 10 cm entre la parte posterior de las rodillas y el borde del asiento. Si sientes presión en los muslos, intenta ajustar la inclinación del asiento hacia adelante o hacia atrás.
Esto ayuda a evitar puntos de presión y favorece una mejor circulación. Sinceramente, es un poco raro cuánta gente deja sus asientos mal ajustados, lo que les causa incomodidad con el tiempo.
Ajuste correctamente el soporte lumbar y de la espalda
- La mayoría de las sillas ajustables tienen deslizadores o perillas para el soporte lumbar. Asegúrate de que estén colocadas de forma que presionen la curvatura natural de la zona lumbar. Si están demasiado altas o demasiado bajas, pueden causar encorvamiento o tensión.
- Si su silla tiene un respaldo de malla con tensión ajustable, ajústelo para que sea lo suficientemente firme como para sujetar su espalda sin sentir rigidez. En algunos modelos, el soporte lumbar se puede mover hacia arriba/abajo o hacia adentro/afuera; experimente con estos ajustes hasta que su zona lumbar se sienta cómoda pero con soporte.
- Consejo profesional basado en la experiencia: en algunas configuraciones, el soporte lumbar se siente bien al principio, pero se desplaza después de varias horas. Si es posible, bloquéelo o ajústelo, o considere agregar un pequeño cojín lumbar para mayor soporte.
Funciona de maravilla para mantener una columna vertebral sana, incluso si al principio resulta un poco incómodo.
Ajuste los apoyabrazos
- Lo ideal es que los reposabrazos sujeten los brazos de modo que los hombros estén relajados y los codos formen un ángulo de aproximadamente 90 grados. Si están demasiado altos o bajos, los hombros pueden tensarse o hundirse.
- Si su silla tiene reposabrazos ajustables, ajuste la altura, el ancho o el ángulo hasta que sus brazos descansen cómodamente y sus muñecas permanezcan rectas. No todas las sillas cuentan con esta ventaja, pero incluso un acolchado sencillo puede ser útil.
- A veces, quitar los apoyabrazos por completo puede resultar mejor si estorban o son demasiado bajos o altos para el cuerpo.
Esto evita la tensión en hombros y cuello, especialmente durante sesiones largas. Casi siempre, me parece que ajustar la altura y la posición del reposabrazos es muy beneficioso.
Compruebe y ajuste la inclinación y la reclinación
- Muchas sillas tienen una perilla de tensión de inclinación (generalmente debajo del asiento).Al girarla, se ajusta la facilidad para reclinarse. Si está demasiado floja, la silla podría inclinarse sin previo aviso. Si está demasiado apretada, será difícil reclinarla.
- Colóquelo de manera que pueda reclinarse cómodamente hacia atrás para aliviar el dolor, generalmente con una ligera resistencia (digamos, aproximadamente el peso de la parte superior de su cuerpo).
- Algunas sillas también tienen un bloqueo de inclinación.Úsalo para fijar el ángulo del respaldo si tu silla se reclina constantemente cuando no quieres.
Esto ayuda a cambiar la postura de erguida a relajada sin perder apoyo. En algunas configuraciones, es cuestión de prueba y error encontrar el punto óptimo.
Experimente con accesorios adicionales
- Si tu silla no es la adecuada, considera añadir extras como un cojín lumbar, un cojín de asiento o un reposapiés. Estos pequeños detalles pueden convertir una buena silla en un trono con mucho apoyo.
- Para los curiosos, algunas personas apuestan por los convertidores de escritorio de pie ajustables o anillos para los pies para una mejor posición de las piernas, especialmente si los pies no pueden tocar el suelo cómodamente.
Un aviso: a veces es cuestión de prueba y error. Lo que se siente perfecto un día puede necesitar un reajuste al siguiente, sobre todo si cambias de tarea o pasas horas sentado.
Sobre todo, no olvides tomar descansos con regularidad. Ningún ajuste de la silla puede compensar el estar sentado demasiado tiempo sin estirarte ni moverte. Una buena silla ayuda, pero mantenerse activo es la clave.
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